Sí, se pueden hacer subtítulos con IA y gratis, ¿pero a qué costo?


Hace no mucho, recibí un llamado de una clienta potencial que necesitaba subtítulos en inglés y en español para su película, que estaba hablada en portugués. Dijo algo como: “¿Trabajás con IA? Porque con las maravillas que puede hacer hoy en día, quizás la usabas para subtitular”.
Me pasa todo el tiempo. La otra que me pasa mucho es que los clientes hacen una versión de los subtítulos con IA y me llaman para que los arregle. ¿Cómo los hacen? Algunos dicen que los hizo “un traductor” (mienten). Pero para quien tiene la vista aguda, es obvio que no es así. ¿Cómo llegar a esa agudeza? Bueno, hice una comparación visual para ayudar a que se entienda qué es exactamente lo que pasa cuando los subtítulos quedan a cargo de los generadores de subtítulos automáticos y traductores con IA gratuitos.
Índice
¿Subtítulos gratuitos = rentables?
La verdad es que las palabras “gratis”, “rápido”, y “rentable” son casi irresistibles, sí. Así que es más que entendible que cuando tenemos al alcance una herramienta que promete darnos todo lo que necesitamos (a menor precio y más rápido), claro que vamos a tender a utilizarla. En especial para la industria cinematográfica, en la que los costos son muy altos. Y más aún cuando hablamos de algo que en general se deja para el final de los finales: los subtítulos.
Los subtítulos descriptivos (captions) son necesarios en las películas por temas de accesibilidad (son la transcripción del audio completo en el idioma original) y los subtítulos, como son la traducción de los diálogos, son para las audiencias extranjeras. Ojo, esto incluye a inversores (claves durante la fase de WIP), estudios, programadores y, por supuesto, el público general. Esto suele quedar para el final del proceso de realización (aunque no debería). Cuando llega esa instancia, ya no queda casi presupuesto, las fechas de entrega se vienen encima y todo el mundo intenta ahorrar tiempo y dinero (y es entendible).
Lo que la mayoría ignora sobre el proceso es que, aparte de traducirlos, a los subtítulos también hay que segmentarlos, ajustarlos, corregirlos y asegurarse de que se lean bien en la pantalla. Para que eso pase, hay que considerar limitaciones muy específicas: caracteres por línea (CPL), caracteres por segundo (CPS), cambios de plano, velocidad de lectura, ritmo, tono y contexto. A veces, de hecho, la limitación más grande es intentar dilucidar qué están diciendo los personajes. Hay que tener talento, experiencia y sentido común.
Subtítulos generados por IA vs. subtítulos generados por seres humanos: la prueba
Para esta prueba, tomé un recorte de un minuto de la película argentina Espejos rotos (2020), dirigida por Christian Mouroux y Edgardo Bechara El Khouri. En el documental, los directores retratan la vida de dos inmigrantes que cantan tango en Buenos Aires: un suizo (El Tigre Tanguero) y una alemana (Agnes). Aunque hablan un español muy fluido, se les nota el acento y la interferencia de su lengua materna. Pero para cualquier local, se hacen entender perfectamente bien.
En el clip, vemos que Agnes, ya de vuelta en Hamburgo, Alemania, relata su último viaje a Buenos Aires. Mientras lo hace, las escenas en las que le habla a la cámara se alternan con las de un hombre que recita poesía en alemán.
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Los subtítulos hechos con IA
Yo hice los subtítulos en su momento, así que quise ver ahora qué es lo que la IA podía hacer, para comparar. Así que:
1. Subí el video a YouTube (¡oculto!).
2. Elegí la opción de crear subtítulos automáticos.
3. Descargué el archivo srt que produjo.
4. Abrí el archivo con Notepad y copié el contenido.
5. Lo pegué en Deepl.
6. Voilà, ya tenía mi versión en inglés:
¿Qué te parecen?
Los subtítulos artesanales
Para hacer esta versión, me atuve a los lineamientos de la industria. Es probable que muchos en la industria cinematográfica los desconozcan, así que, si me lo permiten, aquí va un resumen.
Un buen subtitulado es aquel que se lee fácil y mantiene el sentido. Aparte, lo logra dentro de un número limitado de caracteres por línea y por segundo. Estos límites no son arbitrarios, sino el producto de estudios gracias a los que se determinó la configuración óptima para que la audiencia pueda disfrutar de una película sin que los subtítulos interrumpan.
Aunque parezca obvio decirlo, también tienen que estar bien traducidos, o sea, la traducción debe ser precisa y sonar natural en la lengua meta.
Así es, me planteé lo de siempre (¿cómo lo voy a traducir? ¿Cómo lo voy a traducir respetando los CPL y los CPS?). Sin embargo, tenía una dificultad agregada: había una persona en pantalla que hablaba un idioma (o, mejor dicho, que recitaba un poema sin traducción oficial) que yo no conocía. Entonces, lo resolví de la manera más normal (para una traductora): Llamé a un amigo. Llamé a un traductor de alemán para las partes que estaban en ese idioma y para resto usé mi experiencia y mi buen tino.
Hete aquí el resultado:
¿Querés ver la película? 📺 Hacete un café y dale play.
¿Cómo le fue a lo que hizo la IA?
Tal vez ya te hayas dado cuenta de algunas deficiencias obvias de los subtítulos generados por IA, pero por las dudas, te los detallo:
La segmentación. Las oraciones se cortan en lugares poco naturales, por lo que se dificulta su lectura y el flujo natural del diálogo queda interrumpido.
La IA no detectó el alemán. La IA no identificó ni entendió las partes habladas en alemán, así que decidió ni traducirlas.
Los CPS. Algunos segmentos contienen tantos caracteres que se pasan del tiempo que deberían estar en pantalla, por lo que la velocidad de lectura varía.
Los CPL. Algunas líneas son demasiado largas, acaparan el ancho de la pantalla, lo que hace que el público tenga que mover la cabeza de un lado al otro para leer.
Cambios de sentido. El horror. Algunos ejemplos:
“A flyer for” → “advertising”. Aunque parezca una elección insignificante, cambia completamente a lo que Agnes se refiere.
“Wrote a play” → “Made this piece”. Claramente no se está refiriendo a una “obra” de teatro (play en inglés).
“Let’s do it that way”. Sí, en español dice “hagámoslo así”, pero se entiende que lo que quiere decir es que accedió a hacerlo; poner “that way” en inglés le suma una directiva que no va. Una traducción literal acá no tiene nada que hacer.
“Book adaptation” → “cover”. La IA malinterpretó a lo que Agnes se refiere, por lo que le cambió el sentido completamente.
Errores gramaticales en inglés. En un momento, en el subtítulo se lee: “who when he went…”. El problema es que “who” actúa como sujeto en la subordinada, entonces el “he” que viene después está de más y hace que la frase quede mal.
Error de mayúsculas. “Invitado de Honor” en inglés debería llevar mayúsculas por tratarse de la designación formal para el país durante la Feria del Libro.
¿Cuánto cuesta un mal subtitulado, al final?
Si pensás que este tipo de subtítulos se usan solo para este tipo de demostraciones, la verdad es que no. En mi experiencia, directores, productoras y distribuidoras envían subtítulos de esta calidad a festivales o mercados de cine. Ahí es cuando ya deja de ser una prueba inofensiva con una herramienta nueva. Muchas veces, es la versión de la película que ven los programadores, las distribuidoras, o el público internacional.
Entonces, ¿cuánto cuesta un mal subtitulado al final?
Por empezar, le brinda una experiencia poco grata al público. Quizás no se dé cuenta de un cambio de sentido sutil, pero sí se va a dar cuenta si hay errores en su idioma o si faltan segundos de subtítulos. Aparte de distraer (o sea que desvían la atención de la película), resultan, para ser sincera, molestos.
Si un programador detecta los problemas y pide cambios, lo más probable es que haya que contratar a un profesional para que traduzca, segmente, temporice y corrija toda la película. El gasto que uno pensaría que se ahorró en realidad se pasó para más adelante y, encima, se agregó una nueva etapa de trabajo. Eso sin contar los costos menos tangibles: oportunidades desaprovechadas, entregas con retraso o una primera impresión mala.
Cuando ya se invirtió tanto en la realización, ¿de verdad conviene ahorrar en subtítulos profesionales?
¿Ya tenés tu subtitulado?
En mis años de experiencia como subtituladora y coordinadora de traducción y subtitulado para festivales de cine internacionales, vi de primera mano la diferencia que hace la calidad.
Si estás en el proceso de realización y querés saber si tus subtítulos están listos de verdad, con gusto les doy una mirada. A veces, un segundo par de ojos con experiencia es lo que se necesita para detectar lo que a una máquina (o a un director muy ocupado) se le pasa.




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